"Probar" los espíritus y saber quién es verdadero

“Yo conozco tus obras, y tu trabajo, y tu paciencia, y que no puedes soportar lo que es malo; y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Apocalipsis 2). :2)

Jesús sabe exactamente dónde está cada uno espiritualmente. No hay nada escondido de él. Cuando habla, sus palabras dan exactamente en el blanco espiritual real. Él elogia mucho a esta congregación aquí (y en el siguiente versículo) por su fidelidad para “probar” a las personas y descubrir si serían un verdadero ministro o no. Las Escrituras nos enseñan a hacer lo mismo:

  • “Y os rogamos, hermanos, que sepáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan” (I Tesalonicenses 5:12).
  • “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1 Juan 4:1)

Pero, ¿cómo “conocemos a los que trabajan entre nosotros” y cómo “probamos los espíritus si son de Dios”? ¡Necesitamos tanto la Palabra de Dios como el Espíritu de Dios! No nos atrevemos a descuidar nuestro estudio y obediencia a la Palabra. Si lo hacemos, es como tratar de adorar en un cuarto oscuro. Espiritualmente no podrás saber quién está contigo, ni lo que se te presenta. Tampoco nos atrevemos a descuidar el seguimiento del Espíritu Santo: por la obediencia, la santidad y el verdadero amor de Dios. Si lo hacemos, podemos volvernos como un escriba o un fariseo: ¡saber mucho al respecto, pero no tener amor, longanimidad o evangelización en nuestra alma por los perdidos!

Entonces vemos por esta exhortación de Jesús en Apocalipsis 2:2, que aun entre aquellos que tienen una gran luz espiritual (Jesucristo entre ellos) que también hay aquellos que están tratando de “colarse” y presentarse como verdaderos servidores del Señor. El Evangelio nos advierte que esto sucedería:

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías abominables, y aun negarán al Señor que los rescató, y acarrearán sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus caminos perniciosos; por causa de los cuales se blasfemará el camino de la verdad. Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas; cuyo juicio ya de largo tiempo no se demora, y su condenación no se duerme.” (2 Pedro 2:1-3)

Nota: Es importante aquí entender que es por la luz de los siete candeleros que tiene Éfeso (la plena luz de Jesucristo entre ellos), que tienen la capacidad de ver y determinar quién es falso. “y cómo no puedes soportar a los que son malos; y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos.”

¿Tienes esta misma luz para poder hacer lo mismo?

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